Desmitificando el Liderazgo
Para muchos, Eduardo Martí es el más importante pensador organizacional sobre Liderazgo, Influencia, Gerencia y Poder Personal, en tu cultura e idioma.
Cree firmemente que hoy en día se necesitan gerentes que lideren, personas que influyan y no manden, individuos que se conecten y que conecten a otros con la vida misma.
Por más de 25 años ha apoyado individuos, emprendedores, profesionales y empresarios en el desarrollo de su liderazgo para convertirse en mejores gerentes que influyan en el desarrollo de sus comunidades y organizaciones, Por eso, está convencido que hay que rescatar el sentido humano en los ambientes laborales a través del liderazgo, para que las personas que allí trabajan, lo hagan con entusiasmo, con ganas.
Tal hecho lo ha llevado a investigar, pensar y desarrollar contenidos sobre Liderazgo, Influencia, Poder Personal y Gerencia para la gente y su pasión es compartir estas ideas a través de conferencias, talleres, seminarios, coaching individual y de equipo.
Por eso se formó como Licenciando en Educación y Doctor en Economía, se especializó en el manejo de las múltiples inteligencias y el modelo del Cerebro Triuno adaptado a los procesos de cambio y aprendizaje, se certificó como Coach Empresarial y por 15 años, fue facilitador certificado de los programas de alta gerencia y mandos medios de Petróleos de Venezuela.
Es fundador y director de Forja Consultores, empresa exitosa en formación y desarrollo de talento humano, que ha “forjado” en él la visión de empresario y conocedor del mundo corporativo.
Es reconocido en Latinoamérica por sus conferencias sobre Liderazgo y Gerencia, por sus intervenciones de equipos a través del Coaching Ontológico, por sus dos libros: “Todos somos Líderes” y “No Más Jefes, ¡Por Favor!”, por ser co-creador del Club Online Liderazgo y Éxito, ser creador del Programa Internacional de Liderazgo y el Programa de Gerentes en Desarrollo.
Eduardo reconoce que a través de su inquietud perenne de hacer más humano los ambientes laborales, puede decir con orgullo que es un ¡consultor gerencial!
Todo esto lo ha llevado a reflexionar sobre los conceptos de líder y liderazgo donde se ha dicho mucho y se ha dicho nada. Nadie sabe qué son ni cómo se definen. Por ejemplo, él ha recopilado más de 80 definiciones; todas interesantes; pero, a su juicio, ninguna es completa. Tan raro y complejo es el fenómeno de liderazgo que no se atreve sino a intentar una más.
No pretende aportar “la definición”, en absoluto, sólo es una más. Por eso no se inquieta no estar en “lo correcto”. Hay tantos enfoques y estudiosos que espera, con suerte, que muchos no estén de acuerdo con sus perspectivas.
La mayoría de sus planteamientos se alimentan de innumerables situaciones en la que le ha tocado ejercer su liderazgo. De la comunión entre acción y reflexión: Desde muy joven decidió edificar su liderazgo, gracias a la honda influencia de su padre. A los 20 años ya se había constituido en dirigente nacional del Movimiento Scout de Venezuela; luego, en la universidad, condujo organizaciones juveniles opuestas, pero paralelas, a los centros estudiantiles de siempre. Profesionalmente – ya un poco mayor – ha fundado y dirigido dos empresas altamente exitosas gracias al trabajo tesonero y fidedigno de gente pletórica de talento.
No se considera un académico estudioso de los gruesos volúmenes que se han escrito sobre el liderazgo. Su humilde aporte es el legado de una vida llena de reflexiones, aprendizajes y compromisos, de una permanente intervención de si mismo para situarse a la altura de los retos y las dificultades.
Actualmente, afirma que todos somos líderes. Ha visto a mucha, muchísima, gente viviendo momentos de liderazgo, personas con un inmenso potencial para convertirse en agentes transformadores, pero que pasan la mayor parte de su tiempo cancelándose a sí mismas. También ha visto gente que, al no identificarse con los modelos universales con que hemos sido socializados, no deciden -y a menudo temen- asumir sus particularidades. Esas diferencias individuales podrían catapultarlos a la construcción de su propio liderazgo.
Asume con certeza absoluta que todos, sin excepción, han tenido momentos de liderazgo. Unos más, otros menos, pero cada uno ha tenido en sus manos el poder de decidir en nombre de muchos, de tener el control de la situación o de marcar un nuevo camino, por modesto que sea. Pero ocurre que el liderazgo no ha sido consciente porque nos lo han vendido como una ristra de hazañas y acciones heroicas, reservadas sólo para los elegidos.
Eduardo, desde lo que irradia, de lo que se encarga es de cambiar esta perspectiva. Se encarga de humanizar, de hacer más creible, de aterrizar el liderazgo para poderlo replicar con mayor frecuencia y de manera consciente.



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